Hiperlaxitud: Qué es, síntomas y cómo afecta tu cuerpo

Hiperlaxitud: Qué es, síntomas y cómo afecta tu cuerpo

La hiperlaxitud es una condición que, aunque a menudo pasa desapercibida, puede tener un impacto significativo en la calidad de vida de quienes la padecen. Se caracteriza por una mayor flexibilidad en las articulaciones y ligamentos, lo que en algunos casos puede ser una ventaja, pero también puede causar molestias o problemas de salud.

En Clínica Simarro exploramos la hiperlaxitud articular, cuáles son sus síntomas, cómo afecta a los músculos y articulaciones, y su relación con condiciones como los síndromes de Ehlers-Danlos.

¿Qué es la hiperlaxitud?

La hiperlaxitud es una condición en la que los ligamentos y el tejido conectivo que rodean las articulaciones tienen una elasticidad mayor de lo normal. Esto permite un rango de movimiento articular más amplio de lo habitual, conocido como hipermovilidad articular.

Aunque la hiperlaxitud puede ser simplemente una característica benigna presente desde la infancia, en algunos casos está asociada a trastornos genéticos, como los síndromes de Ehlers-Danlos, que afectan el tejido conectivo en todo el cuerpo. 

Además, según las investigaciones del Instituto del Lipedema | Clínica Simarro, en el 96% de los casos el lipedema se asocia a hiperlaxitud ligamentosa, sin que necesariamente exista un síndrome de Ehlers-Danlos. Esto sugiere que la hiperlaxitud es una característica común en personas con lipedema, lo que puede contribuir a la inestabilidad articular y el dolor crónico.

Síntomas de la hiperlaxitud

La hiperlaxitud articular puede manifestarse de diversas maneras, dependiendo de su severidad y de si está asociada a una condición subyacente. Los síntomas más comunes incluyen:

  • Dolor articular y muscular: El movimiento excesivo de las articulaciones puede causar tensión en los músculos y articulaciones, lo que lleva a dolores frecuentes, especialmente después de realizar actividades físicas.
  • Inestabilidad articular: Las articulaciones pueden sentirse «flojas» o inestables, aumentando el riesgo de esguinces, luxaciones y otras lesiones.
  • Fatiga: Las personas con hipermovilidad articular a menudo reportan fatiga, ya que los músculos trabajan más para estabilizar las articulaciones durante el movimiento.

En casos más graves, como los asociados a los síndromes de Ehlers-Danlos, pueden presentarse síntomas adicionales, como fragilidad de la piel, cicatrización lenta o problemas cardiovasculares.

¿Qué causa la hiperlaxitud?

La hiperlaxitud ligamentosa suele ser hereditaria y está influenciada por factores genéticos. En algunos casos, está vinculada a una mutación genética que afecta la estructura y función del tejido conectivo. Entre los factores que contribuyen a la hiperlaxitud destacan:

  • Genética: Si uno de los padres tiene hiperlaxitud, existe una alta probabilidad de que sus hijos también la tengan.
  • Síndromes de Ehlers-Danlos: Este grupo de trastornos genéticos afecta la producción de colágeno, una proteína clave en el tejido conectivo.
  • Edad: Los niños y adolescentes son más propensos a la hiperlaxitud debido a que sus tejidos aún están en desarrollo.

¿Cómo afecta la hiperlaxitud a tu cuerpo?

La hiperlaxitud articular puede influir en diferentes sistemas del cuerpo y tener un impacto significativo en la vida diaria.

1. En los músculos y articulaciones

El exceso de movimiento en las articulaciones obliga a los músculos circundantes a trabajar más para mantener la estabilidad. Esto puede llevar a tensiones musculares, calambres y dolores crónicos. Además, la inestabilidad articular aumenta el riesgo de lesiones como esguinces y dislocaciones.

Entre las articulaciones más afectadas por la hiperlaxitud destacan la columna lumbar, las rodillas y los tobillos. La hiperlaxitud en la columna lumbar puede predisponer a lumbalgias y problemas posturales, mientras que en las rodillas y tobillos aumenta el riesgo de inestabilidad, torceduras frecuentes y desgaste articular prematuro. 

Sin embargo, a pesar de las numerosas torceduras de tobillo, los esguinces son muy poco frecuentes, ya que el ligamento se estira en exceso, pero rara vez se rompe. Esto es aún más común en personas que usan zapatos de tacón, donde el tobillo se tuerce repetidamente sin generar una lesión grave.

2. En el tejido conectivo

En personas con trastornos como los síndromes de Ehlers-Danlos, el tejido conectivo afectado puede comprometer no solo las articulaciones, sino también la piel, los vasos sanguíneos y otros órganos. Esto puede resultar en síntomas sistémicos más amplios, como fragilidad de la piel, cicatrices anormales y problemas en el sistema cardiovascular.

3. En la calidad de vida

El dolor crónico, las lesiones frecuentes y la fatiga pueden limitar la capacidad de las personas con hiperlaxitud ligamentosa para participar en actividades físicas, afectando su calidad de vida y bienestar emocional.

Ejercicios recomendados para la hiperlaxitud y el lipedema

En Clínica Simarro, enseñamos a nuestros pacientes qué tipos de ejercicios son más adecuados para controlar tanto la hiperlaxitud ligamentosa como el lipedema. Es fundamental evitar ejercicios de alto impacto que puedan agravar la inestabilidad articular y optar por ejercicios de bajo impacto, como:

  • Ejercicios de fortalecimiento muscular, especialmente para las piernas y el core, que ayudan a estabilizar las articulaciones afectadas.
  • Ejercicios en el agua, como natación o aquagym, que reducen la carga sobre las articulaciones.
  • Pilates o yoga adaptado, que mejoran la postura, la estabilidad y la movilidad sin generar estrés articular excesivo.
  • Ejercicios de propiocepción, que fortalecen los músculos estabilizadores y reducen el riesgo de torceduras o caídas.

¿Cómo se puede manejar la hiperlaxitud?

El tratamiento de la hiperlaxitud depende de la severidad de los síntomas y de la presencia de condiciones subyacentes. Algunas estrategias efectivas incluyen:

  • Ejercicio terapéutico: Fortalecer los músculos alrededor de las articulaciones mejora la estabilidad y reduce el riesgo de lesiones.
  • Fisioterapia: Un fisioterapeuta puede diseñar un programa de ejercicios adecuados para fortalecer el cuerpo sin dañar las articulaciones.
  • Uso de ortesis: En algunos casos, se pueden utilizar soportes o vendajes para estabilizar las articulaciones.
  • Control del dolor: Puede incluir terapia con calor o frío, analgésicos o técnicas de relajación.
  • Estrategias posturales: Mantener una postura correcta puede ayudar a prevenir el dolor y la fatiga asociada con la hiperlaxitud.

La hiperlaxitud es una condición que puede pasar desapercibida, pero que en algunos casos afecta significativamente la calidad de vida. Desde dolor crónico hasta inestabilidad articular, es importante identificar los síntomas y buscar estrategias de manejo adecuadas.

En Clínica Simarro, ofrecemos un enfoque integral para abordar las condiciones que afectan los músculos y articulaciones, como el lipedema y la hiperlaxitud. Si experimentas síntomas de inestabilidad, dolor o fatiga, no dudes en consultarnos.

 

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