Aunque cada vez es más visible, la enfermedad de lipedema sigue siendo una condición poco diagnosticada y frecuentemente mal entendida. Esta enfermedad, reconocida por la OMS y clasificada en la CIE, afecta al tejido graso subcutáneo de forma específica, crónica y muchas veces progresiva, especialmente en mujeres.
En Clínica Simarro tratamos a diario a pacientes que durante años han convivido con dolor, cambios corporales inexplicables o sensación de pesadez, sin recibir una explicación médica clara. Pero no todas las pacientes presentan los mismos síntomas: el lipedema puede ser doloroso y progresivo, aunque no siempre lo es. Algunos casos permanecen estables o cursan sin molestias relevantes, lo que dificulta aún más su diagnóstico precoz.
¿Por qué aparece la enfermedad de lipedema?
Aunque sus causas exactas siguen en investigación, hoy sabemos que el lipedema es una enfermedad hereditaria, hormono-dependiente y del tejido conectivo. Suele aparecer o agravarse en momentos de cambios hormonales como la pubertad, el embarazo o la menopausia, lo que refuerza el papel de los estrógenos y la progesterona en su desarrollo.
Afecta principalmente a las piernas, y en menor grado a brazos o tronco, respetando manos y pies. Se caracteriza por:
- Acúmulo simétrico de grasa subcutánea resistente a dieta y ejercicio.
- Sensación de pesadez o congestión.
- Tendencia a hematomas y, a veces, dolor al tacto.
- Alteración del contorno corporal con impacto funcional y emocional.
Pero más allá de lo visible, el lipedema es también una enfermedad inflamatoria, con un componente inmunometabólico que rara vez se aborda correctamente. En los últimos años, se ha propuesto que la inflamación subclínica crónica derivada de una hiperpermeabilidad intestinal —lo que popularmente se conoce como leaky gut— podría actuar como factor desencadenante o agravante en la evolución del lipedema.
Esta disrupción de la barrera intestinal permite el paso de endotoxinas al torrente sanguíneo, generando una respuesta inflamatoria persistente que afectaría especialmente a los tejidos conectivos y al sistema linfático.
¿Por qué fracasan los tratamientos habituales?
Muchas pacientes llegan tras años de intentar dietas hipocalóricas, ejercicio intenso, drenajes o cremas sin éxito. La razón es simple: la grasa del lipedema es distinta. No responde como la grasa habitual porque está infiltrada por inflamación, fibrosis y alteraciones linfáticas.
Además, la mayoría de planes nutricionales no tienen en cuenta intolerancias alimentarias, disbiosis, histaminosis, ni alimentos con ATIs o FODMAPs, factores clave en la inflamación del tejido conectivo.
Enfoque clínico integral para la enfermedad de lipedema: lo que sí funciona
En Clínica Simarro abordamos el lipedema desde una perspectiva médica y funcional, con protocolos propios basados en más de 20 años de experiencia clínica y más de 1.800 casos tratados.
Lipomesoplastia (no quirúrgica)
Técnica médica avanzada, exclusiva de nuestra clínica, que permite reducir la grasa inflamatoria con precisión, sin anestesia general ni cirugía invasiva. Ideal para pacientes que buscan resultados visibles sin los riesgos de una cirugía clásica.
Dieta cetogénica antiinflamatoria
Adaptada a cada paciente, teniendo en cuenta sensibilidades alimentarias, disbiosis intestinal, histaminosis, respuesta hormonal y estado inflamatorio basal. Esta dieta no solo ayuda a perder volumen, sino que mejora la energía, el sueño, la digestión y la claridad mental.
Tratamiento intestinal funcional
Abordamos la permeabilidad intestinal y el estado de la microbiota mediante pruebas específicas y estrategias nutricionales avanzadas. Solo al mejorar el entorno inflamatorio podemos actuar eficazmente sobre el tejido graso.
Educación en el mantenimiento
Una vez alcanzada la mejoría, iniciamos un programa de mantenimiento a medio y largo plazo, esencial para consolidar resultados y prevenir recaídas.
Lipedema: no siempre duele, pero siempre debe atenderse
Aunque no todos los casos cursan con dolor o progresión rápida, el lipedema es una enfermedad real del tejido conectivo. Ignorar sus primeros síntomas retrasa el diagnóstico y agrava el impacto físico y emocional.
Además del dolor o el volumen, muchas pacientes conviven con fatiga, frustración, insomnio, problemas digestivos y alteraciones en su autoimagen, lo que refuerza la necesidad de un abordaje clínico completo y personalizado.
¿Sospechas que puedes tener lipedema?
Si has intentado cambiar tu cuerpo sin éxito, si notas hinchazón o acumulación de grasa en piernas, brazos o tronco que no cede, o si presentas molestias mal explicadas, podemos ayudarte.
En Clínica Simarro te ofrecemos un diagnóstico riguroso y un tratamiento médico integral para recuperar tu bienestar desde la raíz. Pide cita aquí y empieza a recuperar tu salud desde el origen.



