Cansancio físico y mental: ¿Cómo identificarlo y recuperar tu energía?

Cansancio físico y mental:

El cansancio físico y mental es una sensación que puede parecer trivial, pero en realidad impacta profundamente en la calidad de vida. No hablamos solo de tener menos energía, sino de sentir que las tareas cotidianas se vuelven cuesta arriba, que el ánimo decae y que la capacidad de concentración se reduce.

En Clínica Simarro, sabemos que esta fatiga persistente —a menudo acompañada de dolor y pesadez en las extremidades— es uno de los síntomas más frecuentes del lipedema, una enfermedad crónica que afecta casi exclusivamente a mujeres. A diferencia de la fatiga común, que mejora con el descanso, el cansancio del lipedema no desaparece durmiendo más o reduciendo el estrés, porque tiene un origen médico específico que requiere un diagnóstico preciso y un tratamiento integral.

Cansancio físico y mental: más allá de la fatiga cotidiana

El agotamiento que sienten las mujeres con lipedema no es un simple cansancio. Se describe como una pesadez intensa en las piernas y brazos, que limita el movimiento y afecta al bienestar general.

El lipedema fue reconocido por la OMS en 2018 como una enfermedad a estudiar y, posteriormente, quedó incluido de forma definitiva en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) en 2022, lo que supuso un hito histórico en su legitimación médica.

Esta enfermedad se caracteriza por una acumulación de tejido graso inflamatorio en zonas concretas, generalmente piernas y brazos. La presión que este tejido ejerce sobre venas y vasos linfáticos genera inflamación, dolor y sensación de fatiga.

Pero el cansancio no se explica únicamente por esta sobrecarga física. La clave está en la subinflamación crónica de bajo grado, un proceso mantenido que afecta a todo el organismo. Esta inflamación impacta también en el sistema nervioso central, produciendo alteraciones del sueño y del descanso nocturno. Muchas pacientes relatan que se duermen con dificultad, se despiertan con facilidad y, en ocasiones, no logran volver a conciliar el sueño. Como consecuencia, el descanso deja de ser reparador, generando somnolencia diurna, dificultad de concentración, pérdida de memoria reciente y sensación constante de agotamiento mental.

La subinflamación crónica puede además:

  • Favorecer la aparición de enfermedades autoinmunes como la tiroiditis de Hashimoto o la endometriosis subclínica.
  • Alterar la función de los receptores hormonales, lo que explica cuadros de resistencia a la progesterona y el denominado síndrome de dominancia estrogénica, que intensifica síntomas ginecológicos, retención de líquidos y cambios emocionales.

Por todo ello, es fundamental comprender que no hablamos de falta de voluntad ni de malos hábitos, sino de una condición médica real y compleja.

El impacto del diagnóstico erróneo

Muchas mujeres con lipedema reciben diagnósticos incorrectos, como obesidad o celulitis. Esto conduce a años de dietas estrictas, ejercicio extenuante o suplementos para el “estrés” que no logran mejorar sus síntomas. El resultado es frustración, pérdida de autoestima y un sentimiento de incomprensión.

El diagnóstico adecuado permite reconocer que el cansancio, el dolor y las alteraciones del sueño no son fallos personales, sino manifestaciones de una enfermedad que necesita un abordaje médico específico.

Cómo combatir el cansancio físico y mental: un enfoque integral

En Clínica Simarro, con más de 15 años de experiencia, hemos diseñado un protocolo multidisciplinar que aborda el lipedema desde todos sus ángulos:

  • Nutrición antiinflamatoria: Una dieta adaptada reduce la inflamación crónica y la retención de líquidos. Nuestro equipo de nutrición enseña a transformar la alimentación en una herramienta activa de bienestar.
  • Ejercicio especializado: Actividades como aquafitness, yoga adaptado o caminatas favorecen la circulación y fortalecen la musculatura sin dañar articulaciones, que suelen estar afectadas por hiperlaxitud ligamentosa.
  • Terapias físicas  El drenaje linfático manual y la presión neumática intermitente alivian la pesadez y mejoran la circulación. Aunque no eliminan la grasa, su efecto descongestivo y de alivio es inmediato.
  • Apoyo emocional: El lipedema tiene un fuerte impacto psicológico. Ansiedad, tristeza o incomprensión social son frecuentes. Por eso incluimos acompañamiento psicológico, clave para que las pacientes se sientan escuchadas y apoyadas.
  • Tratamientos médicos avanzados: Disponemos de procedimientos no quirúrgicos como la Lipomesoplastia M.S.E.© y la Lipoxiterapia, que actúan directamente sobre la grasa enferma, reduciendo volumen e inflamación y mejorando la energía diaria.

Del cansancio físico y mental al bienestar

El camino hacia la recuperación de la energía no tiene por qué ser solitario ni frustrante. Identificar el lipedema y tratarlo de forma temprana permite mejorar la calidad de vida y prevenir complicaciones. En Clínica Simarro realizamos un diagnóstico avanzado que va más allá de la exploración física, incluyendo pruebas de imagen y test clínicos específicos para confirmar la enfermedad con precisión.

Si sientes cansancio persistente, pesadez en las piernas, alteraciones del sueño o desproporción corporal que no mejora con dieta ni ejercicio, puede que el lipedema esté detrás de tus síntomas. La buena noticia es que existen soluciones eficaces.

Abordar la enfermedad de forma integral no solo alivia el cansancio físico y mental, sino que devuelve la confianza, la vitalidad y la calidad de vida que mereces.

En Clínica Simarro estamos aquí para acompañarte en cada paso de ese proceso.

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