¿Tienes molestias en la rodilla por exceso de grasa? Conoce sus causas

grasa en la parte interna de la rodilla

Muchas mujeres acuden a consulta con una misma pregunta: “¿Por qué tengo esta grasa en la parte interna de las rodillas y no desaparece con dieta ni ejercicio?”. En la mayoría de los casos, esta acumulación está presente desde la adolescencia o ha empeorado con embarazos, cambios hormonales o tras intentos de adelgazamiento.

A menudo se confunde con celulitis o flacidez, pero en realidad puede tratarse de una manifestación clara de lipedema.

En Clínica Simarro te explicamos por qué la grasa que tapa las rodillas en el lipedema es diferente, por qué no responde a los tratamientos estéticos convencionales y qué abordajes médicos reales existen para mejorar esta zona de forma efectiva y duradera.

Lipedema y grasa en la parte interna de la rodilla

Una de las zonas más afectadas en mujeres con lipedema es la parte anterior del muslo, donde se acumula tejido graso inflamatorio que tiende a caer sobre la rótula y cubrir total o parcialmente la rodilla. Esta acumulación:

  • No desaparece con dietas hipocalóricas.
  • No responde a ejercicio localizado.
  • Se inflama con facilidad.
  • Puede doler al tacto o provocar sensación de pesadez o presión.

Su aspecto, con piel irregular, flácida o con pequeños nódulos, lleva a confundirla con celulitis, pero la causa es completamente distinta.

¿Es celulitis o lipedema?

La celulitis es un fenómeno cosmético, relacionado con retención de líquidos, mala circulación y cambios estructurales en la grasa superficial. Aunque molesta visualmente, no suele doler y sí puede mejorar con ejercicio, alimentación y tratamientos estéticos (radiofrecuencia, masajes, etc.).

El lipedema, en cambio, es una enfermedad crónica del tejido graso, hereditaria, inflamatoria y hormono-dependiente, que afecta entre el 10 y el 18 % de las mujeres. En el caso específico de las rodillas, la grasa anterior que las cubre:

  • Es grasa enferma e inflamada.
  • Tiene una estructura distinta, más fibrosada.
  • No se reduce con métodos tradicionales.
  • No es “músculo caído” ni una cuestión de postura.

Por eso, los tratamientos habituales para la celulitis no solo no funcionan, sino que pueden frustrar aún más a la paciente, que ya ha intentado todo sin resultados.

¿Por qué aparece esta grasa en el lipedema?

Esta zona específica se ve afectada por varios factores combinados:

  • Disfunción del tejido conectivo, muy frecuente en lipedema (hiperlaxitud ligamentosa).
  • Inflamación crónica subclínica del tejido adiposo.
  • Disfunción linfática y venosa, que favorece la congestión.
  • Cambios hormonales, especialmente en pubertad, embarazo y menopausia.

Todo ello hace que esta grasa no sea “normal” y requiera un enfoque terapéutico completamente distinto.

¿Qué tratamiento sí funciona?

En ILM – Instituto del Lipedema y de la Mujer, abordamos esta grasa de forma integral, dentro del tratamiento general del lipedema. Lo hacemos sin cirugía invasiva, sin necesidad de ingreso hospitalario y con resultados visibles en pocas semanas.

Nuestro protocolo clínico incluye:

Lipomesoplastia médica

Una técnica mínimamente invasiva que combina principios activos lipolíticos, antiinflamatorios y descongestionantes, aplicada de forma precisa en la zona afectada.

  • Reduce el volumen.
  • Mejora la inflamación.
  • Hace que la grasa enferma empiece a responder a dieta y ejercicio.

Nutrición antiinflamatoria personalizada

No cualquier dieta sirve. En muchos casos se deben tener en cuenta:

  • Disbiosis intestinal.
  • Permeabilidad aumentada.
  • Intolerancias alimentarias.
  • Histaminosis o alergias no mediadas por IgE.
  • Disfunción tiroidea.

Diseñamos un plan cetogénico antiinflamatorio adaptado, que ayuda a mejorar no solo la composición corporal, sino también:

  • El sueño.
  • La energía.
  • El tránsito intestinal.
  • El estado de ánimo.

Apoyo emocional y seguimiento clínico

La frustración acumulada por años de intentos fallidos no se borra de un día para otro. Por eso, ofrecemos acompañamiento psicológico y seguimiento médico constante, adaptando cada fase a la evolución de la paciente.

¿Y el drenaje linfático o la compresión?

En muchos casos, al reducir la grasa inflamada con el tratamiento médico, ya no es necesario recurrir a drenajes linfáticos ni a prendas compresivas de forma sistemática. Estos recursos pueden ser útiles como métodos de apoyo puntuales, pero no forman parte del núcleo del tratamiento en ILM.

De esta manera, si tienes una grasa persistente que tapa tus rodillas, que no mejora con deporte ni con dieta, que incluso empeora tras perder peso, es probable que no estés ante un problema estético… sino clínico.

En ILM tratamos esta grasa como lo que es: una manifestación visible de una enfermedad compleja que se puede mejorar —y mucho— con el enfoque adecuado. Pide tu valoración médica en Clínica Simarro y empieza a ver resultados reales y sostenibles. Estamos para ayudarte.

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