La hinchazón persistente es una de las sensaciones más frustrantes para muchas mujeres con lipedema. No se trata solo de notar las piernas más voluminosas, sino de convivir con una sensación de estar «inflada por dentro» que afecta al abdomen, a las piernas y a veces a todo el cuerpo.
Una hinchazón que no desaparece con el reposo, que está ahí al levantarse por la mañana y que genera pesadez, incomodidad y, en muchos casos, dolor. Si esta sensación se repite a diario, no debería normalizarse. Tu cuerpo te está diciendo algo importante.
En Clínica Simarro llevamos más de 17 años especializados en identificar el origen real de este tipo de hinchazón. En este artículo te explicamos por qué ocurre, qué tiene que ver el intestino con tus piernas y tu abdomen, y qué soluciones existen de verdad.
El motor de todo: la subinflamación crónica
Antes de hablar de hinchazón en las piernas o en el abdomen, hay que entender qué la genera. En el lipedema existe un estado de inflamación crónica de bajo grado que actúa de forma silenciosa, sin fiebre ni síntomas agudos, pero de manera continua y sostenida. No es una inflamación que se ve ni que duele intensamente: es una inflamación que está siempre ahí, desgastando, congestionando, impidiendo que el cuerpo funcione con normalidad.
Esta subinflamación crónica tiene un origen muy concreto que en nuestra experiencia clínica con más de 1.800 pacientes está presente en prácticamente todas ellas: la hiperpermeabilidad intestinal. Es decir, una pared intestinal deteriorada que deja pasar hacia la sangre toxinas bacterianas que no deberían estar ahí.
Imagínalo como un filtro de cocina que se ha roto. Normalmente solo deja pasar el agua limpia, pero cuando está dañado, deja pasar también los residuos. Cuando esas toxinas entran en el torrente sanguíneo, el sistema inmune se pone en alerta permanente y el organismo entra en ese estado de inflamación crónica de bajo grado que lo impregna todo: el tejido graso, el sistema hormonal, el tiroides, el cerebro, el intestino mismo. Todo inflamado a la vez, todo retroalimentándose.
En nuestro estudio con 1.803 pacientes —el mayor publicado en el mundo sobre lipedema, publicado en la revista Biomedicines en 2025— prácticamente la totalidad presentaba signos compatibles con hiperpermeabilidad intestinal. No es una casualidad. Es parte central de la enfermedad.
Por qué se hincha el abdomen y no solo las piernas
Cuando el intestino está dañado y genera inflamación sistémica, una de las consecuencias más frecuentes es la distensión abdominal crónica. Muchas pacientes con lipedema, especialmente aquellas con sobrepeso u obesidad, describen un abdomen que parece hinchado casi siempre, que empeora a lo largo del día y que no mejora aunque no hayan comido en exceso.
No es grasa abdominal solamente: es inflamación. El intestino inflamado e hiperpermeable genera gases, distensión y esa sensación de barriga «a punto de explotar» que tantas pacientes reconocen.
A esto se suma que la misma subinflamación crónica congestiona el tejido graso de todo el cuerpo. Por eso la hinchazón no se limita a las piernas: es una sensación generalizada que en las piernas se manifiesta de forma más visible y dolorosa, pero que tiene raíces mucho más profundas.
Lo que ocurre específicamente en las piernas
En las piernas, la hinchazón del lipedema tiene mecanismos propios que explican por qué es tan resistente a los tratamientos habituales. La capa de grasa más superficial tiene una estructura rígida, como un corsé interno que no da de sí. Cuando las células grasas crecen dentro de ella, se genera inflamación local con nódulos duros y dolorosos al tacto. No es celulitis: es tejido inflamado.
A esto se suma la invasión de un canal profundo llamado compartimento safeno, por donde discurren dos sistemas fundamentales. El primero es el sistema linfático superficial, encargado de drenar los líquidos y sustancias inflamatorias: cuando queda comprimido, ese drenaje falla y la pierna se vuelve pesada y tensa.
El segundo es el sistema venoso superficial que, aunque menos importante que el venoso profundo, contribuye entre el 10 y el 20% del retorno venoso de la pierna. Cuando se deteriora, aparecen las varices, tan frecuentes en pacientes con lipedema y que aquí encuentran parte de su explicación.
Por eso las piernas en el lipedema no mejoran simplemente elevándolas: la causa no es solo líquida, es inflamatoria, estructural y vascular a la vez.
Por qué los diuréticos no son la solución a largo plazo
Algunos diuréticos pueden aliviar la hinchazón puntualmente, pero su uso prolongado está contraindicado en el lipedema. El motivo es que eliminan agua pero no las proteínas acumuladas en los tejidos, lo que genera un efecto rebote que empeora la situación con el tiempo. Alivian el síntoma unos días, pero no tratan la causa.
Señales de que tu hinchazón merece una valoración especializada
Distensión abdominal frecuente, fatiga que no mejora con el descanso, niebla mental, dolores articulares difusos, cefaleas recurrentes, sensibilidad a múltiples alimentos, alteraciones del tiroides. En nuestra cohorte de 1.803 pacientes, el 59,5% presentaba patología tiroidea y el 22,6% sufría migraña. Cuando estas señales conviven con hinchazón en piernas y abdomen, la probabilidad de que el lipedema y la hiperpermeabilidad intestinal estén detrás es muy alta.
Cómo lo abordamos en Clínica Simarro
El primer paso es un diagnóstico completo que valore el estado inflamatorio general, el tejido graso y el compartimento safeno. Cuando existe lipedema, la fase de tratamiento activo combina dos herramientas antiinflamatorias muy potentes que actúan de forma sinérgica.
Por un lado, la Lipomesoplastia M.S.E. © (Múltiple, Simétrica y Ecoguiada), una técnica no quirúrgica de alta precisión con un potente efecto antiinflamatorio local. Por otro, una dieta cetogénica antiinflamatoria diseñada para reducir activamente la inflamación sistémica, reparar la microbiota dañada y restaurar la barrera intestinal. La combinación de ambas produce resultados en desinflamación que ninguna por separado alcanzaría.
Una vez completada esta fase activa, adoptamos un estilo de comida no inflamatorio, sostenible y equilibrado, orientado a mantener de forma natural el estado de bienestar conseguido. En esta fase ya no es necesaria la Lipomesoplastia M.S.E. ©, sino el acompañamiento nutricional y el seguimiento.
Preguntas frecuentes sobre la hinchazón persistente
¿La hinchazón persistente siempre es retención de líquidos?
No. En muchos casos está relacionada con procesos inflamatorios y no responde a diuréticos.
¿Puede empeorar con el paso del tiempo?
Sí. Si no se trata la causa, la hinchazón persistente suele intensificarse.
¿Tiene solución la hinchazón asociada al lipedema?
Sí. Con un abordaje adecuado es posible reducirla y mejorar notablemente la calidad de vida.
Si convives con esta sensación y quieres saber si el lipedema puede estar detrás, en el Instituto del Lipedema podemos darte una respuesta clara y un plan de tratamiento real. Escríbenos: llevas demasiado tiempo sintiéndote así. ¡Contacta con nosotros!
En una primera valoración te orientamos, resolvemos dudas y te explicamos opciones de tratamiento según tu caso.



