Una de las preguntas más habituales en consulta es: “¿Qué debo comer para mejorar mi lipedema?” La mayoría de pacientes que nos consultan ya han probado algún menú de dieta para lipedema sin éxito: antiinflamatorias genéricas, sin gluten, hipocalóricas, vegetarianas o simplemente “comer mejor”. Sin embargo, sus piernas no cambian, el dolor sigue ahí, y la frustración crece.
En el Instituto del Lipedema y de la Mujer (ILM) y Clínica Simarro sabemos que esto no ocurre por falta de esfuerzo, sino porque el enfoque nutricional ha sido insuficiente o inadecuado para una enfermedad tan compleja como el lipedema.
Menú de dieta en lipedema: Nutrición médica, no generalista
El lipedema es una enfermedad crónica, multifactorial y habitualmente progresiva, que afecta al tejido graso, al sistema linfático, al metabolismo y al intestino. No responde a las estrategias típicas de pérdida de peso.
Y la mayoría de enfoques nutricionales fallan por no considerar:
- Intolerancias alimentarias comunes que pasan desapercibidas.
- Alergias no mediadas por IgE, que generan síntomas crónicos sin pruebas “positivas”.
- Disbiosis intestinal causada por años de mala alimentación o antibióticos.
- Histaminosis crónica (congénita o adquirida).
- Sensibilidad al níquel (síndrome de alergia intestinal al níquel).
- FODMAPs y ATIs (inhibidores de tripsina y amilasa), que dañan la digestión y la pared intestinal en pacientes susceptibles.
- Hiperrespuesta del tejido a la insulina y al estrés inflamatorio.
Por eso, el tratamiento nutricional que aplicamos en ILM no se basa en listas genéricas de “alimentos buenos y malos”, sino en una estrategia clínica real: la dieta cetogénica antiinflamatoria personalizada.
¿Por qué cetogénica?
Porque permite reducir la inflamación sistémica, mejorar el metabolismo de las grasas y la sensibilidad a la insulina, modular el sistema inmune, dar descanso al sistema digestivo y promover un entorno celular favorable para desinflamar el tejido graso.
Además, muchas pacientes experimentan mejoras paralelas en:
- Energía y fatiga crónica.
- Dolor y presión en piernas.
- Problemas digestivos.
- Estado de ánimo, concentración y sueño.
Un ejemplo de menú de dieta para lipedema (orientativo)
Este ejemplo no sustituye una pauta médica personalizada, pero da una idea del enfoque que aplicamos.
Desayuno
- Café solo o infusión digestiva (sin azúcar).
- Huevos con espinacas y aceite de oliva virgen extra.
- Aguacate o nueces.
- Opcional: yogur de coco sin azúcar con chía.
Media mañana
- Salmón ahumado (sin azúcares añadidos) o jamón ibérico.
- Pepino o apio crudo.
Comida
- Ensalada de rúcula, escarola, pepino, aguacate y nueces.
- Pescado azul al horno (sardinas, salmón, caballa).
- Guarnición de calabacín, pimiento y coliflor al vapor.
- Aliño: cúrcuma, limón, AOVE y sal marina.
Merienda
- Crudités con hummus o paté casero.
- Agua con jengibre o infusión digestiva.
Cena
- Crema de calabacín con apio y aceite de coco.
- Tortilla de calabacín o pechuga de pollo con hierbas.
- Puré de coliflor o calabaza.
¿Y si no tolero algunos alimentos?
Justamente por eso es imprescindible una valoración individualizada. En ILM adaptamos la pauta a cada paciente según su:
- Historial digestivo.
- Sintomatología inflamatoria.
- Pruebas clínicas o indicios de disbiosis, histaminosis, sensibilidad al níquel o reacciones no mediadas por IgE.
- Entorno hormonal, microbiota y tolerancia intestinal.
La alimentación es solo uno de los pilares en lipedema
Aunque una buena pauta nutricional ya puede suponer una mejora radical, en ILM la integramos dentro de un tratamiento completo:
- Lipomesoplastia médica: Reduce la inflamación del tejido graso y mejora la respuesta a dieta y ejercicio. Técnica ambulatoria, no quirúrgica y sin baja médica.
- Ejercicio adaptado: Fortalece sin impacto, mejora la estabilidad articular (clave en hiperlaxitud) y activa el metabolismo sin agredir el tejido.
- Apoyo emocional: Ayuda a romper patrones de autoexigencia, frustración y ansiedad alimentaria. Porque el lipedema no es solo físico.
El mantenimiento: clave para evitar recaídas
En ILM, solo pasamos a la fase de mantenimiento cuando se ha logrado una mejora real y clínica de la inflamación.
No antes. No a ciegas.
Esta fase de mantenimiento es clave para:
- Consolidar los cambios metabólicos e inmunológicos.
- Mantener la mejora de síntomas sin recaídas.
- Enseñar a la paciente a autorregularse según sus ciclos, circunstancias y señales del cuerpo.
- Prevenir nuevas crisis inflamatorias y proteger el resultado obtenido.
El objetivo no es perfección. Es sostenibilidad, libertad y salud real a largo plazo.
Cuidar lo que comes no es hacer dieta: es tratar el lipedema desde la raíz
Cuando se diagnostica correctamente y se trata con estrategia clínica, el cuerpo empieza a responder. El volumen disminuye. El dolor baja. La energía sube.
Y todo empieza por alimentarte según lo que tu cuerpo realmente necesita, no lo que dicta una lista genérica.
Solicita tu valoración médica en ILM y Clínica Simarro empieza una pauta nutricional personalizada, diseñada para tu diagnóstico y tu historia.



