Deporte y lipedema

Para entender la relación entre deporte y lipedema primero tenemos que hablar de dos enfermedades que en muchas ocasiones se presentan conjuntamente:

Hiperlaxitud ligamentosa benigna

En la hiperlaxitud ligamentosa benigna, los ligamentos están laxos y no sujetan estrechamente las articulaciones.

El exceso de flexibilidad puede provocar un daño en las articulaciones que soportan peso, principalmente las del tren inferior, columna lumbar, cadera, rodilla y tobillo. La realización de cualquier deporte que afecte negativamente sobrecargando o hiperflexionando estas articulaciones, podrá causar lesiones a futuro.

Es recomendable evitar deportes de impacto y al mismo tiempo incrementar el tono y la fuerza muscular de aquellos músculos que pudieran sustituir en su funcionamiento a los ligamentos laxos.

Falta de oxigenación del músculo en situaciones de sub inflamación crónica

La subinflamación crónica produce una disminución de la oxigenación del músculo en el deporte, dificultando la creación de masa muscular.

La mejora de la hiperpermeabilidad intestinal y la subinflamación crónica producirán un impacto positivo.

Recomendaciones realizadas en aquellos casos en los cuales se diagnostica en el reconocimiento inicial, tanto lipedema como hiperlaxitud ligamentosa.

Recomendamos ponerse en manos de un profesional del entrenamiento personal, conocedor de estas patologías.

¿Qué es el lipedema?

Deporte y lipedema

Síndrome de hiperlaxitud ligamentosa benigna

  • La Hiperlaxitud Ligamentosa Benigna consiste en que los ligamentos están laxos, y por tanto no sujetan estrechamente las articulaciones.
  • Su diagnóstico se hace con el test de Beighton. Es muy frecuente que las mujeres con Hiperlaxitud Ligamentosa Benigna refieran una gran capacidad para el movimiento articular (flexibilidad) durante su infancia y juventud teniendo grandes aptitudes para el ballet, la gimnasia y otras actividades físicas.
  • Con el tiempo esta afectación repercutirá negativamente en aquellas articulaciones que sujetan peso, siendo la columna lumbar la primera afectada lo que propiciará la aparición de lumbalgias, sensación de espalda cargada e incluso con el tiempo hernias y protusiones discales.
  • La afectación de la cadera podrá producir artrosis de cadera muy a largo plazo, pero en nuestra experiencia clínica observamos de manera frecuente la aparición de trocanteritis bilateral.
  • También en la rodilla es frecuente la aparición de condromalacia rotuliana que producirá dolor ante ejercicios de impacto, como la marcha, flexiones de rodilla o subir las escaleras.
  • Es muy característico la inestabilidad del tobillo, presentando frecuentes torceduras especialmente bajo determinadas circunstancias como el uso de tacones o andar sobre pisos irregulares. Sin embargo, dado que el ligamento es laxo, cede pero no se rompe por lo que los esguinces son poco frecuentes.