Los síntomas de la lumbalgia se atribuyen a contracturas musculares, sobrecarga, estrés o malas posturas. Sin embargo, cuando este dolor se acompaña de piernas pesadas, inflamación, fatiga o una clara desproporción corporal, conviene plantear si puede existir una causa subyacente más compleja, como el lipedema.
En Clínica Simarro, como centro especializado en el diagnóstico y tratamiento no quirúrgico del lipedema, abordamos la lumbalgia crónica desde una perspectiva global, teniendo en cuenta los factores biomecánicos, estructurales e inflamatorios que pueden estar influyendo.
¿Qué es la lumbalgia y por qué aparece?
La lumbalgia es el término médico que describe el dolor localizado en la parte baja de la espalda. Puede aparecer por múltiples motivos, como sobrecarga muscular, alteraciones posturales, sedentarismo o procesos inflamatorios. En muchos casos es un dolor pasajero, pero cuando se vuelve persistente o recurrente, es fundamental analizar su origen con mayor profundidad.
Síntomas de la lumbalgia: cuándo sospechar algo más
Los síntomas más habituales del dolor lumbar incluyen:
- Dolor sordo o punzante en la zona baja de la espalda,
- Rigidez al levantarse o tras permanecer mucho tiempo en la misma postura,
- Dolor irradiado hacia glúteos o caderas,
- Sensación de tensión muscular constante,
- Cansancio corporal y pesadez en las piernas.
En algunas mujeres, especialmente cuando estos síntomas aparecen de forma temprana o no mejoran con tratamientos convencionales, es importante valorar si existe un desequilibrio estructural asociado.
El papel del lipedema y la biomecánica corporal
El lipedema es una enfermedad crónica e inflamatoria del tejido graso que provoca una acumulación patológica de grasa, sobre todo en piernas y glúteos. Este aumento de volumen en el tren inferior altera el centro de gravedad del cuerpo, sobrecarga la pelvis y obliga a la zona lumbar a compensar de forma continua.
Con el tiempo, esta compensación puede generar dolor lumbar persistente, incluso en mujeres jóvenes o con normopeso.
Hiperlaxitud ligamentosa: un factor clave que debe descartarse
Un aspecto especialmente relevante —y a menudo infravalorado— es la hiperlaxitud ligamentosa. Según nuestro estudio clínico publicado en Biomedicines, más del 95 % de las mujeres con lipedema presentaban hiperlaxitud ligamentosa.
La hiperlaxitud ligamentosa significa que los ligamentos, responsables de estabilizar las articulaciones, son más elásticos de lo habitual. Esto no implica que todas las mujeres con dolor lumbar tengan hiperlaxitud, ni que toda lumbalgia se deba a este factor. Sin embargo, en mujeres con dolor lumbar crónico —y especialmente si existe sospecha de lipedema— es un diagnóstico estructural importante que debe descartarse.
Cuando existe hiperlaxitud ligamentosa la pelvis pierde estabilidad, aumenta la tendencia a la hiperlordosis lumbar, la musculatura lumbar trabaja en sobrecarga constante y aparecen dolor, rigidez y sensación de inestabilidad al caminar o estar de pie.
Este mecanismo explica por qué algunas mujeres no mejoran con fisioterapia convencional: el problema no es solo muscular, sino estructural y biomecánico.
Lumbalgia común vs. lumbalgia asociada al lipedema
| Característica | Lumbalgia común | Lumbalgia asociada al lipedema |
| Causa principal | Sobrecarga, postura | Desequilibrio estructural |
| Hiperlaxitud ligamentosa | No habitual | Muy frecuente |
| Síntomas asociados | Dolor localizado | Dolor + piernas pesadas e inflamación |
| Evolución | Suele mejorar | Persistente si no se trata la causa |
| Tipo corporal | Sin desproporción | Desproporción tren inferior |
Diagnóstico: identificar la raíz del dolor
En Clínica Simarro realizamos un diagnóstico integral, valorando no solo la espalda, sino también la distribución corporal, la estabilidad articular, la pelvis y el eje cadera–columna. Herramientas como la ecografía, la elastografía y la valoración funcional nos permiten determinar si el dolor lumbar está relacionado con lipedema, hiperlaxitud ligamentosa u otros factores.
El objetivo no es “callar” el dolor, sino corregir el desequilibrio que lo origina. El tratamiento puede incluir Lipomesoplastia M.S.E.©, Lipoxiterapia, nutrición antiinflamatoria y ejercicio terapéutico adaptado, siempre de forma personalizada.
Abordar la lumbalgia desde su causa real permite evitar tratamientos incompletos y mejorar de forma duradera la calidad de vida. En Clínica Simarro, este enfoque integral marca la diferencia. ¡Pide cita!



