Desajustes hormonales y su influencia en los síntomas del lipedema

Desajustes hormonales

Los desajustes hormonales se mencionan con frecuencia cuando una mujer busca información sobre el lipedema. No es casualidad: muchas pacientes refieren que los síntomas comienzan o se intensifican en etapas clave como la pubertad, el embarazo o la menopausia. Dolor, aumento de volumen en piernas o brazos, sensibilidad al tacto, pesadez o empeoramiento cíclico suelen coincidir con estos momentos hormonales.

Sin embargo, la relación entre hormonas y lipedema es más compleja de lo que tradicionalmente se ha explicado. En muchos casos, el problema no es exclusivamente hormonal, sino que existe una subinflamación crónica de bajo gradoque acaba influyendo también en el sistema endocrino. En Clínica Simarro abordamos el lipedema desde esta visión integradora para ofrecer un tratamiento realmente personalizado.

En este artículo te explicamos cómo se relacionan los desajustes hormonales con los síntomas del lipedema y por qué algunas señales aparecen muy pronto, incluso en la adolescencia.

¿Qué se entiende por desajustes hormonales en el lipedema?

Cuando hablamos de desajustes hormonales no nos referimos solo a alteraciones en los niveles de estrógenos, progesterona o hormonas tiroideas. En el lipedema, con frecuencia el problema está en la respuesta de los tejidos a esas hormonas, más que en la cantidad que circula en sangre.

El tejido adiposo afectado por lipedema no es un simple almacén de grasa. Se comporta como un tejido activo, muy sensible al entorno hormonal y al estado inflamatorio general. Esto explica por qué mujeres con analíticas aparentemente normales pueden presentar síntomas claramente hormonodependientes.

Inflamación crónica y sistema endocrino: ¿qué ocurre primero?

Uno de los puntos clave del modelo ILM Science es entender que, en la mayoría de los casos, la inflamación crónica precede al desajuste hormonal, y no al revés.

La subinflamación crónica mantenida en el tiempo puede acabar afectando a distintos órganos y sistemas, produciendo:

  • Alteraciones funcionales del ovario.
  • Disfunción de los receptores estrogénicos y progestagénicos.
  • Afectación progresiva del tiroides.
  • Impacto a nivel cerebral, especialmente en el hipotálamo, implicado en la regulación de la saciedad y el equilibrio energético.

Por ello, muchas pacientes no tienen “las hormonas mal” en una analítica, pero sí presentan una respuesta hormonal alterada en tejidos inflamados.

Alteraciones menstruales tempranas: una señal frecuente

Un hallazgo clínico muy relevante en mujeres con lipedema es la presencia de alteraciones menstruales desde etapas tempranas, ya en la pubertad.

En grandes cohortes clínicas se ha descrito un patrón repetido de disfunción ovárica inflamatoria, que se manifiesta como:

Este conjunto de signos no implica necesariamente una enfermedad ginecológica concreta, pero sí actúa como un marcador clínico de un entorno inflamatorio que puede acompañar al lipedema desde fases muy precoces.

¿Por qué el lipedema afecta casi exclusivamente a mujeres?

El hecho de que el lipedema se manifieste casi solo en mujeres indica que el entorno hormonal femenino es necesariopara que la enfermedad se exprese. Sin embargo, esto no significa que las hormonas sean la causa primaria.

El tejido adiposo del lipedema es especialmente hormonosensible. Cuando existe inflamación crónica, esa sensibilidad se ve amplificada, de modo que estímulos hormonales normales pueden generar una respuesta exagerada en forma de dolor, congestión y aumento de volumen.

Tejido conjuntivo, hiperlaxitud y progresión del lipedema

Además del eje inflamación–hormonas, en el lipedema existe siempre una alteración del tejido conjuntivo. Muchas pacientes presentan hiperlaxitud ligamentosa en mayor o menor grado, aunque no siempre sea evidente en la exploración clínica.

En mujeres con buena masa muscular o que realizan ejercicio de fuerza, la musculatura puede compensar parcialmente esta laxitud, haciendo que pase desapercibida. Sin embargo, incluso cuando no se detecta una hiperlaxitud clara, el daño del tejido conjuntivo está presente, favoreciendo la congestión veno-linfática y la inflamación del tejido adiposo.

Inflamación crónica y tiroides

El tiroides es otro órgano que con frecuencia se ve implicado en este contexto. En mujeres con lipedema es habitual encontrar alteraciones estructurales tiroideas, como nódulos, incluso con función tiroidea normal en los análisis.

Esto refuerza la idea de que la subinflamación crónica puede producir daño tisular progresivo antes de que aparezcan alteraciones analíticas evidentes, contribuyendo a síntomas como fatiga persistente o sensación de falta de energía.

¿Qué se puede hacer ante un componente hormonal en el lipedema?

Aunque no es posible evitar los cambios hormonales naturales, sí se puede actuar sobre el terreno inflamatorio que amplifica los síntomas.

En Clínica Simarro somos especialistas en el tratamiento del lipedema sin cirugía. Aplicamos un abordaje integral que incluye técnicas específicas como la Lipomesoplastia M.S.E. ©, orientadas a mejorar el tejido, reducir la inflamación y aliviar dolor y pesadez, teniendo en cuenta el eje inflamación–hormonas–tejido conjuntivo.

Si desde la adolescencia has tenido reglas muy dolorosas o abundantes, si notas empeoramiento cíclico del dolor o del volumen, o si los síntomas progresan en etapas hormonales, es importante estudiarlo de forma adecuada.

En el lipedema, comprender la influencia hormonal no significa culpar a las hormonas, sino entender cómo la inflamación crónica y el estado del tejido condicionan la evolución de la enfermedad. Puedes reservar tu primera consulta a través del formulario de contacto de Clínica Simarro y recibir una valoración personalizada.

¿Sospechas que puede ser lipedema?

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