Hernia discal o ciática: ¿Cómo diferenciarlas y qué tratamiento necesitas?

hernia discal o ciatica

La hernia discal y la ciática son términos que muchas veces se utilizan como si fueran lo mismo. Sin embargo, no son exactamente iguales. La confusión es frecuente porque ambas pueden provocar dolor lumbar intenso que se irradia hacia la pierna. Entender la diferencia es fundamental para elegir el tratamiento adecuado.

En Clínica Simarro abordamos este tipo de dolor desde una valoración integral, porque en mujeres con lipedema existe un factor estructural que predispone a problemas lumbares desde edades tempranas y que raramente se identifica: la hiperlaxitud ligamentosa y sus consecuencias sobre la columna.

Qué es una hernia discal y qué es la ciática

La columna vertebral está formada por vértebras separadas por discos intervertebrales que actúan como amortiguadores. Una hernia discal ocurre cuando el núcleo del disco se desplaza y presiona una raíz nerviosa, generando dolor, hormigueo, pérdida de fuerza o sensación de descarga eléctrica en la pierna.

La ciática no es una enfermedad en sí misma, sino un síntoma: el dolor que sigue el recorrido del nervio ciático desde la zona lumbar hasta la parte posterior de la pierna. La hernia discal es su causa más frecuente, pero no la única. También puede aparecer por estenosis lumbar, contracturas musculares profundas o alteraciones posturales. La hernia puede provocar ciática, pero la ciática no siempre implica hernia.

El factor que nadie relaciona con el dolor lumbar: la hiperlaxitud ligamentosa

En nuestra cohorte de 1.803 pacientes —la mayor publicada en el mundo sobre lipedema, recogida en Biomedicines 2025— el 95,8% presentaba hiperlaxitud ligamentosa con una puntuación media de 7,5 sobre 9 en la escala de Beighton. Esta laxitud no afecta solo a tobillos y rodillas: afecta también a los ligamentos que sostienen la columna vertebral.

Cuando los ligamentos de la columna son laxos, esta no mantiene su curvatura natural de forma eficiente. El resultado más frecuente que observamos es la hiperlordosis lumbar: una curvatura exagerada en la zona baja de la espalda que proyecta el abdomen hacia adelante y los glúteos hacia atrás. Esta postura no es una elección: es la consecuencia directa de que los ligamentos no sostienen lo suficiente.

Pero la hiperlordosis no viene sola. La misma laxitud ligamentosa puede contribuir a la aparición de cifosis dorsal —ese redondeamiento de la espalda alta tan frecuente en mujeres— e incluso de escoliosis. La columna, en definitiva, pierde su arquitectura natural porque los materiales que la sostienen no tienen la rigidez necesaria.

Las consecuencias a medio y largo plazo

Una columna hiperlordótica trabaja en una posición de carga desigual de forma permanente. Los discos intervertebrales lumbares soportan una presión asimétrica y continua que acelera su desgaste. Con el tiempo, ese desgaste favorece la aparición de hernias discales a edades más tempranas de lo habitual, con dolor lumbar crónico, ciática recurrente y artrosis lumbar precoz.

A esto se suma que más del 65% de nuestra cohorte presentaba sobrepeso u obesidad. Esa carga extra sobre una columna ya estructuralmente comprometida multiplica el problema. Y la inflamación crónica del lipedema bloquea la capacidad del músculo para fortalecerse, por lo que la musculatura paravertebral que debería compensar la inestabilidad ligamentosa no responde con normalidad al ejercicio.

Muchas pacientes lo refieren sin saber relacionarlo: de jóvenes no podían tumbarse en el suelo ni en superficies duras sin que la espalda les doliera, tenían que doblar las rodillas o girarse de lado. Era la firma precoz de una hiperlaxitud ligamentosa que con los años, al interactuar con el lipedema, ha derivado en dolor lumbar crónico o ciática recurrente.

Cómo diferenciar una hernia discal de una ciática muscular

En la hernia discal el dolor suele empeorar al sentarse, inclinarse hacia delante o realizar esfuerzos, y puede acompañarse de pérdida de sensibilidad o debilidad en la pierna. En la ciática de origen muscular —como la provocada por el síndrome del piriforme— el dolor aumenta al permanecer sentado pero sin pérdida de fuerza significativa.

La resonancia magnética confirma la hernia, aunque siempre debe interpretarse junto con los síntomas, ya que no toda hernia visible produce dolor.

Cuándo consultar con urgencia

Pérdida de control de esfínteres, debilidad intensa en la pierna o dolor que no permite caminar son señales de compresión nerviosa severa que requieren atención inmediata.

Cómo lo abordamos en Clínica Simarro

El primer paso es una valoración completa que incluya el grado de hiperlaxitud, el estado de la columna, la postura y la presencia de lipedema. En la mayoría de los casos el tratamiento es conservador: fisioterapia orientada a la estabilización articular, fortalecimiento adaptado y control de la inflamación.

Cuando existe lipedema, la Lipomesoplastia M.S.E. © (Múltiple, Simétrica y Ecoguiada) reduce el volumen y la carga mecánica sobre una columna ya comprometida, y la dieta cetogénica antiinflamatoria mejora la capacidad del músculo para fortalecerse y responder. Una vez conseguida la mejoría, el estilo de comida no inflamatorio mantiene los resultados.

Preguntas frecuentes sobre hernia discal y ciática

¿Siempre que hay ciática existe una hernia? 

No. La ciática es un síntoma con varias causas posibles, siendo la hernia una de las más frecuentes.

¿Se puede curar una hernia sin operar?

En la mayoría de los casos sí. Con tratamiento conservador adecuado, la mayoría de las hernias mejoran sin cirugía.

¿El lipedema puede influir en el dolor lumbar?

Sí, directamente. La hiperlaxitud ligamentosa genera hiperlordosis y desgaste discal precoz, que con los años favorece hernias y ciática en mujeres con lipedema.

Si sufres dolor lumbar irradiado y no encuentras una explicación clara, en el Instituto del Lipedema podemos ayudarte a identificar si la hiperlaxitud y el lipedema están detrás. Contáctanos.

¿Sospechas que puede ser lipedema?

En una primera valoración te orientamos, resolvemos dudas y te explicamos opciones de tratamiento según tu caso.

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