El hormigueo en las piernas y pies es una sensación molesta y, en ocasiones, desconcertante. Puede aparecer como pinchazos, cosquilleo, entumecimiento o una sensación eléctrica que va y viene, y no siempre tiene una causa evidente. Aunque muchas personas lo asocian a una mala postura puntual, cuando el hormigueo es recurrente o persistente conviene prestarle atención, ya que puede estar relacionado con alteraciones nerviosas, circulatorias o inflamatorias.
En Clínica Simarro abordamos este síntoma desde una visión médica integral, buscando siempre su origen real y evitando tratamientos genéricos que no resuelven el problema de base. En este artículo te explicamos por qué aparece el hormigueo en las piernas y pies, qué mecanismos lo producen y cómo diferenciar sus causas para aplicar un tratamiento eficaz.
¿Qué es el hormigueo en las piernas y pies?
El término “hormigueo” hace referencia a lo que médicamente se conoce como parestesia, una alteración de la sensibilidad que aparece sin un estímulo externo claro. Puede manifestarse como:
- Cosquilleo constante o intermitente.
- Pinchazos o sensación eléctrica.
- Entumecimiento parcial.
- Sensación de “piernas o pies dormidos”.
Estas sensaciones aparecen cuando existe una alteración en la transmisión de los impulsos nerviosos, ya sea por irritación nerviosa, inflamación de los tejidos circundantes o dificultades circulatorias que afectan al funcionamiento de los nervios periféricos.
Causas frecuentes del hormigueo en las piernas y pies
El hormigueo en las extremidades inferiores no suele tener una única causa. En muchos casos es el resultado de varios mecanismos que actúan de forma simultánea.
Afectación nerviosa periférica
La compresión o irritación de los nervios periféricos es una causa frecuente. Puede producirse por inflamación del tejido subcutáneo, edema, sobrecarga mecánica o alteraciones metabólicas, generando sensaciones anómalas como hormigueo, adormecimiento o dolor.
Problemas de circulación
Las alteraciones del retorno venoso pueden reducir el aporte adecuado de oxígeno y nutrientes a los nervios. Esto puede provocar hormigueo, entumecimiento y sensación de congestión, especialmente al final del día, con el calor o tras permanecer mucho tiempo de pie o sentado.
Inflamación del tejido subcutáneo
La inflamación crónica de bajo grado y la acumulación de líquido intersticial pueden ejercer presión sobre estructuras nerviosas sin que exista una lesión nerviosa directa. Este mecanismo explica muchas parestesias persistentes que no se detectan en pruebas convencionales.
Hormigueo, lipedema, fibromialgia y síndrome de piernas inquietas: claves para diferenciarlos
El hormigueo en las piernas puede aparecer en distintas patologías, y diferenciarlas correctamente es esencial para evitar diagnósticos erróneos.
Lipedema
En el lipedema, el hormigueo suele estar relacionado con la inflamación del tejido adiposo, la congestión veno-linfática y la presión mecánica sobre nervios periféricos. Suele acompañarse de:
- Dolor al tacto o a la presión.
- Sensación de piernas pesadas y congestionadas.
- Empeoramiento con el calor y con la menstruación.
- Persistencia de las molestias incluso en reposo.
Síndrome de piernas inquietas
El síndrome de piernas inquietas también puede cursar con hormigueo, pero se caracteriza principalmente por una necesidad imperiosa de mover las piernas, especialmente en reposo o por la noche, con alivio transitorio al moverlas. No suele acompañarse de dolor inflamatorio ni de alteraciones claras del tejido subcutáneo.
Fibromialgia
En la fibromialgia, el hormigueo forma parte de un cuadro más amplio de dolor musculoesquelético difuso, fatiga intensa y alteraciones del sueño. Desde la base científica de ILM Science, sospechamos —y existen evidencias crecientes— que en muchos casos la fibromialgia se asocia a un estado de subinflamación crónica sistémica, un eje fisiopatológico que también está presente en el lipedema.
En la práctica clínica hemos observado que pacientes diagnosticadas de fibromialgia o síndrome de piernas inquietas presentan mejoría de los síntomas neurosensoriales cuando se trata de forma adecuada la inflamación subyacente.
Síntomas que suelen acompañar al hormigueo
El hormigueo raramente aparece de forma aislada. Puede acompañarse de:
- Sensación de piernas pesadas.
- Dolor o hipersensibilidad al tacto.
- Hinchazón variable.
- Empeoramiento con el calor.
- Fatiga física persistente.
Fragmento destacado:
El hormigueo en las piernas y pies no debe normalizarse cuando es persistente o se acompaña de dolor, hinchazón o fatiga crónica.
¿Cómo se diagnostica correctamente?
Cuando el hormigueo es recurrente, el diagnóstico debe ser exhaustivo. En Clínica Simarro realizamos:
- Historia clínica detallada.
- Exploración neurológica y circulatoria.
- Valoración del tejido celular subcutáneo.
- Ecodoppler con valoración específica de venas perforantes.
- Ecografía y elastografía del tejido adiposo y de compartimentos ajenos (fascia y compartimento safeno).
- Valoración ecográfica secundaria del posible daño linfático por médicos expertos en lipedema.
Este enfoque permite diferenciar lipedema, fibromialgia, síndrome de piernas inquietas y otras causas neurosensoriales.
¿Cómo aliviar el hormigueo en las piernas y pies?
El tratamiento debe adaptarse siempre al origen del síntoma.
Reducción de la inflamación sistémica
Cuando existe un componente inflamatorio, actuar sobre la subinflamación crónica es clave.
Tratamiento conservador especializado
En el Instituto del Lipedema, hemos observado mejoría del hormigueo en pacientes con lipedema, fibromialgia o síndrome de piernas inquietas mediante:
- Dieta cetogénica antiinflamatoria orientada a reducir la inflamación sistémica.
- Lipomesoplastia M.S.E. ©, técnica exclusiva dirigida a disminuir inflamación, volumen y presión tisular, con impacto positivo sobre el entorno neurosensorial.
El hormigueo persistente no es un síntoma banal. Puede ser la manifestación de procesos inflamatorios, neurosensoriales o del tejido adiposo que requieren un abordaje especializado.
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