Dolor muscular difuso en las extremidades: causas comunes y cómo tratarlo

Dolor muscular difuso en las extremidades

El dolor muscular difuso en las extremidades es una molestia frecuente que muchas personas describen como un dolor profundo, continuo y difícil de localizar. No se trata de una sobrecarga puntual ni de agujetas tras el ejercicio, sino de una sensación persistente de músculos cansados, doloridos o rígidos que puede afectar tanto a brazos como a piernas.

Cuando este tipo de dolor muscular se mantiene en el tiempo, conviene prestarle atención, ya que suele estar relacionado con procesos inflamatorios, alteraciones circulatorias o cambios en el funcionamiento del sistema nervioso y del tejido subcutáneo.

En Clínica Simarro, el dolor muscular difuso en piernas y brazos se analiza desde una perspectiva global, evitando reducir el problema a un diagnóstico genérico sin causa clara.

En este artículo te explicamos por qué aparece el dolor muscular difuso en las extremidades, cuáles son sus causas más habituales y qué estrategias pueden ayudar a aliviarlo de forma eficaz.

¿Qué se entiende por dolor muscular difuso en las extremidades?

Hablamos de dolor muscular difuso cuando las molestias:

  • Afectan a amplias zonas musculares, no a un punto concreto.
  • Se perciben como dolor profundo, presión, rigidez o sensación de músculos cargados.
  • No mejoran claramente con el reposo.
  • Pueden alternar periodos de mayor o menor intensidad.

Desde el punto de vista médico, este tipo de dolor se engloba dentro del dolor musculoesquelético generalizado y puede aparecer incluso sin una lesión estructural evidente.

Causas frecuentes del dolor muscular difuso

El dolor muscular difuso en las extremidades rara vez tiene una única causa. En la mayoría de los casos aparece por la combinación de varios factores.

Inflamación muscular de bajo grado

La inflamación crónica de bajo grado es uno de los mecanismos más habituales. Aunque no siempre es visible, puede generar dolor persistente, rigidez y dificultad para la recuperación muscular, especialmente en piernas y brazos.

Alteraciones circulatorias y congestión tisular

Los músculos necesitan una correcta perfusión sanguínea. Cuando existen dificultades en el retorno venoso o en el drenaje linfático, se produce congestión de los tejidos, aumentando la presión intersticial y favoreciendo el dolor muscular, sobre todo en las piernas.

Este dolor muscular en las piernas suele empeorar a lo largo del día, con el calor o tras permanecer mucho tiempo de pie.

Sensibilización del sistema nervioso

En algunos casos, el sistema nervioso amplifica la percepción del dolor, haciendo que estímulos leves se vivan como dolorosos, incluso sin daño muscular visible.

Relación con el tejido subcutáneo y el lipedema

En determinadas personas, el dolor muscular difuso está estrechamente relacionado con alteraciones del tejido celular subcutáneo, como ocurre en el lipedema. La inflamación del tejido adiposo y del tejido conjuntivo genera congestión, presión sobre estructuras vecinas y un entorno inflamatorio que favorece el dolor profundo y persistente.

En el lipedema, la sensación de dolor y congestión se localiza con frecuencia en la mitad inferior de las pantorrillas, cerca del tobillo. Este dolor muscular en las piernas aumenta a lo largo del día, se exacerba con el calor y con la menstruación, y no desaparece al elevar las piernas, pudiendo dificultar el descanso nocturno.

Fibromialgia y dolor muscular difuso: un posible solapamiento

En la práctica clínica, el dolor muscular difuso en las extremidades se ha atribuido en muchas ocasiones a fibromialgia. Sin embargo, algunas pacientes presentan en realidad un lipedema no diagnosticado, o una coexistencia de ambas entidades.

Cada vez existen más evidencias de que la subinflamación crónica sistémica puede estar implicada tanto en el lipedema como en la fibromialgia. Esto explicaría por qué, en algunos casos, el tratamiento del lipedema y la reducción de la inflamación mejoran parcialmente los síntomas de dolor muscular difuso atribuidos a fibromialgia.

Síntomas que suelen acompañar al dolor muscular difuso

Además del dolor, es habitual que aparezcan:

  • Sensación constante de músculos cansados.
  • Rigidez al iniciar el movimiento.
  • Fatiga física persistente.
  • Empeoramiento con el calor.
  • Dificultad para recuperarse tras el descanso.

El dolor muscular difuso en las extremidades no debe normalizarse cuando es persistente, limita la actividad diaria o se acompaña de fatiga, rigidez o sensación de congestión.

¿Cómo se diagnostica el dolor muscular difuso?

El diagnóstico requiere una valoración global que incluya:

  • Historia clínica detallada.
  • Exploración musculoesquelética dirigida.
  • Evaluación de la circulación y del tejido subcutáneo.
  • Pruebas complementarias cuando están indicadas.

Este enfoque permite diferenciar el dolor muscular difuso de otras patologías y evitar tratamientos ineficaces.

¿Cómo tratar el dolor muscular difuso en las extremidades?

El tratamiento debe adaptarse siempre a la causa.

  • Mejora de la circulación y del entorno tisular, reduciendo la congestión.
  • Reducción de la inflamación crónica de bajo grado.
  • Movimiento adaptado, sin sobrecargar la musculatura.
  • Abordaje específico del lipedema, cuando está presente.

En Clínica Simarro, el tratamiento del lipedema sin cirugía, como la Lipomesoplastia M.S.E. ©, se orienta a reducir inflamación, volumen y dolor, mejorando de forma progresiva el dolor muscular asociado.

El dolor muscular difuso en las extremidades no es algo que deba asumirse como normal. Identificar su origen es el primer paso para aliviarlo y recuperar calidad de vida.

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